moleskine
Ha sido un fin de semana intenso en el que he puesto en práctica las pocas cosas que sé de maquetación. Más que nada, he cogido cierta soltura. Y me ha servido como antesala de lo que mañana será mi primer día de trabajo después de las minivacaciones. Debo unos cuantos e-mails (¡perdóname David! te prometo contestar) y algunas imágenes. Todavía.
Ahora, me duele la espalda. Creo que me meteré enseguida en la cama y dibujaré en mi Moleskine aún sin estrenar. Siempre quise que me regalarán una.
Y al final, como siempre, tuve que comprármela yo.

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