jazztel
No quiero contratar una línea de Jazztel. No quiero beneficiarme de sus múltiples ventajas. No me importa que sea mucho más barato ni que me regalen un perrito piloto. Cuelgo. Deja de llamarme.
Jolín.
No quiero contratar una línea de Jazztel. No quiero beneficiarme de sus múltiples ventajas. No me importa que sea mucho más barato ni que me regalen un perrito piloto. Cuelgo. Deja de llamarme.
Jolín.
Miguel
27/07/2006
A mi casa han llamado 5 o 6 veces… ¿a la tuya?
ana m.
27/07/2006
2 pero en muy poco tiempo.
y lo pero es q se ríen de mí porque se dan cuenta de q no me interesa y tengo que decir cualquier estupidez para cortarles el rollo.
me pone de los nervios.
Julen
27/07/2006
Uf! Yo les dije que no disponía de línea fija (que era justamente donde me estaban llamando) y así quedé en paz…
tribaldo
27/07/2006
Joer, a mi todavía no me han llamado pero supongo que no tardarán.
Aunque sea dificil pediría compresión cuando alguien sienta ganas de cargarse en ellos por lo chapas que son. Al final y al cabo los telefoniastas son unos mandados como los somos todos donde hacen los que se les manda, pero además teniendo que comerse los “cagüen dios” de todo cristo.
Mostaza de Canela
27/07/2006
Yo soy un poco más cabrito. No dejo ni que digan de que compañía llaman, le suelto una retaíla de insultos subidos de tono y cuelgo.
Si se lo toman como algo personal, allá ellos.
ana m.
27/07/2006
tribaldo, yo soy muy cívica. también cojo los panfletos que me dan por la calle. cuanto más rápido los repartan, antes se irá a casa la pobre criatura.
elartistadelalambre
27/07/2006
Yo al último que me llamó le dije que ni tan siquiera tenía teléfono, se quedo tan sorprendido de la respusta que puede colgar con una gran sonrisa de satisfacción
tribaldo
27/07/2006
Un par de enlaces de interes:
- Comentarios de un ex-empleado de Jazztel: http://www.bandaancha.st/weblogart.php?artid=4056
- No lo encuentro, pero seguro que alguien se acuerda de ese post que no hace muchas semanas rulo por Internet, donde se ponía una parodia de cómo responder a un telefonista con su misma receta.