flacos
Cada persona tiene uno, o varios, puntos flacos. El mío, además de mi cabeza (la misma que me provoca las crisis de ansiedad mitigadas con Orfidal y antidepresivos en una tortilla química que no sé ni cómo soporto), es la espalda. Hace tiempo, un médico de Baiona me diagnosticó la enfermedad de Sherman, también llamada cifosis.
Aquel médico, que ya murió el pobre y que tenía pinta de borrachín, me dijo que o me cuidaba con grandes dosis de natación o bicicleta o podía acabar en una silla de ruedas. Probé con la piscina pero aquello resultaba de lo más deprimente. Un deporte demasiado solitario y que me permite pensar demasiado. No es para mí. Así que ahora voy en bicicleta a trabajar, autoengañándome creyendo que esa será la dosis suficiente.
Pero lo cierto es que soy la reina de las posturas poco propicias. Me siento fatal en las sillas y ando algo agachada. Lo cual revienta a mi madre y de paso, me fastidia aún más la espalda. Para agravar el asunto, la silla que tengo bajo mis nalgas en estos momentos es un viejo modelo de madera, algo rústico pero nada ergonómico.
Por lo que, y para paliar males mayores, he decidido comprarme una silla Stokke. Aunque sea por puro pijoterismo, creo que me vendrá bien la postura yogui.
O por lo menos, me relajaré algo con el suave balanceo.

cris
8/08/2007
Hola Ana
El método pilates trata enfermedades de la espalda y corrige la postura. A mi me ha ayudado a deshacerme de ese amigo wili que me acompañaba a todas partes sentado en mis cervicales.
http://es.wikipedia.org/wiki/Pilates
ánimo y consulta a un médico antes de apuntarte
cris
ana m.
8/08/2007
Uf, me apunto a pilates y alguien que yo me sé se descojonaría el resto de su vida. De todos modos, en esta etapa de mi vida no soy capaz de apuntarme a nada que me exija un mínimo compromiso de asistencia.
cris
8/08/2007
jeje, me suena
yo voy una hora por semana a pilates de suelo para aprender a hacer los ejercicios. Es importante hacerlos bien por que son ejercicios cortos y concentrados.
Luego tengo un vídeo de 15 minutos, con ejercicios muy básicos, que intento hacer un par de veces por semana. Me sirve para liberar tensiones y pacticar.
También hay pilates de máquina que son sesiones individuales, con un monitor y todo eso, en las que se avanza mucho pero hay que pedir hora y son sesiones caras.
MR.ROSCO
8/08/2007
TAI CHI
Yo lo he intentado dos veces (a diferencia de ana mi falta de disciplina no es por etapas sino una constante en mi vida)no creo mucho en el chi y en esas coas pero cuando empecé nos dieron unos motivos de salud (no místicos) que parecin realmente buenos.
en fín… no soy el mejor para aconsejar.
Miguel
8/08/2007
Pues ya nos contarás qué tal con la silla esa, no?? Cuíidate!
Simplemente yo
11/08/2007
No estas sola en el mundo, no eres la única que tiene la cabeza llena de neuras y paranoias varias.
Uno de los problemas es creer que algo externo nos puede hacer felices per se, típicamente otra persona. Cuando pienso en esto me viene la cabeza la imagen de tio deprimido que se va al monte. Se pone a cagar; cuando baja un ovni y un rallo de luz cegador le ilumina. El rayo le transforma. Cuando baja de la montaña la gente le ve cambiado y le preguntan sorprendidos: “¿que te ha pasado?” A lo que el hombre contesta: “No sé, estaba cagando en el monte y he sido alcanzado por un rallo de luz… y me ha hecho feliz…”
Ridículo, ¿ no? Pues es sorprendente la inmensa mayoría de personas que siguen esperando el rayo, incluso algunos cagando en el monte. Basta de creer que la felicidad es algo que nos vendrá dado desde fuera.
Nadie puede hacerme feliz, en tal caso, yo seré feliz junto a otra persona, cosa que es muy diferente.
Por si te sirve, gente sabía dice que la ansiedad (angustia) es la brecha, la diferencia que existe entre el presente y el futuro. Alguien que viva en el presente no sufrirá angustia. Nada más nos proyectamos en el futuro, empieza la angustia.
isa
27/09/2007
Jo, piénsate lo del Pilates. No tanto por la espalda (que también) sino por sentirte bien contigo misma. Yo no soy nada constante ni cabezota, y sin embargo llevo 2 años haciéndolo, a pesar de los horarios, de la pereza que me da ir hasta allí, y de la pasta que cuesta. Pero es que un par de horas a la semana dejo de agobiarme, de pensar en nada que no sea el músculo que toca tensar en cada momento, y ¿sabes? ya no me duele la espalda, y ¡por fin! he dejado de ir encarvada. ¡Se te corrige la postura sin querer! Mi madre no se lo creía, toda la vida regañándome “¡ponte derecha!” y de repente a los treinta, me sale sola
Pero lo mejor es que, no sé cómo, el Pilates es bueno para, digamos, el alma. Te ayuda a ver las cosas de otra forma. Será por la postura, será porque te dedicas a tí misma, no tengo ni idea porque no hay misticismo alguno, ni meditación ni nada. Será porque sentirte bien con tu cuerpo te hace ver las cosas de otro modo. Ni idea, pero de verdad que funciona.
(Jo, parezco una telepredicadora o algo, nada más lejos de mi intención)