barcelona: la ciudad
En Barcelona, a veces, se escuchan demasiados idiomas. El bullicio en las Ramblas es ensordecedor. Un carterista intenta escaparse con un tesoro de origen holandés pero es inmediatamente placado por un guardia de seguridad de un chiringuito de comida rápida.
Todo está en obras. En perpetua perfecta construcción. Las vidas y los momentos.
Barcelona, la bonita y la que sabe a algo, es rancia y tiene desconchones. Y los camareros van vestidos con chaleco y pajarita, intentando conservar en formol épocas de gloria pasadas y que como todo lo demás, ya no volverán. El más veterano es de Salamanca. Ahora lo rodean filipinos. Dominicanos. Argentinos. Pero él es toro y chorizo. Y nadie le va a enseñar nada.
Ni puta falta que hace.
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Nuala
2/06/2006
¿Eso significa que se lo está pasando bien? Espero que sí.
Escuchar demasiados idiomas es el precio que tienen que pagar las ciudades para ser cosmopolitas. Supongo que Barcelona no es Cataluña, de la misma forma en que Londres no es Inglaterra.
ana m.
3/06/2006
ya he vuelto y me lo he pasado de p… madre.
Nuala
4/06/2006
Me alegrooooooooo.
Bienvenida de nuevo, Kapitana.